En lo que fue considerado como un acto vandálico de la más baja índole, hace unos días la Unexpo se vió despojada del único estandarte que simbolizaba la lucha en contra de la indiferencia que reina en la institución. Nos quitaron el mural de chicles, lo único bueno que resultó de la campaña post tomistas para contrarrestar la apatía entre los estudiantes.

Lo que pocos saben es que esos chicles eran en realidad una prueba piloto de la campaña “Unexpo somos todos, literalmente” que contaba con el patrocinio de Bolibomba y con la cual se tenía previsto rellenar las escasas deficiencias estructurales de las instalaciones y equipos de toda la universidad (el Grillo iba segundo con sus guardafangos agujereados producto de la corrosión) con el aporte de este polímero gomoso altamente resistente por parte de todos los estudiantes.