
Las vacaciones son sin duda los días más esperados de todo ser humano; ya sea estudiante, trabajador, redactor de apioBerde o vago; a todos nos gusta escapar de la rutina que llevamos y de vez en cuando hacer realidad nuestros sueños de ir a Cancún, conocer a Stefanía Fernández y aprender a hacer sushi entre otras aspiraciones comunes.
Los unexpistas no somos la excepción y amamos las vacaciones de una forma descomunal. Porque no basta con los momentos de habladera de paja en el cafetín o en el edificio de básico, los minutos de sueño en el transporte universitario, los chismes rápidos antes de empezar a estudiar ni las caimaneras en la tarde antes de que salgan los transportes. Las horas libres, los días feriados y los fines de semana no son suficientes, el politecnista necesita su bien merecida… semana y media de vacaciones. Sí, porque mitad de semana se pierde en las inscripciones. Sin embargo esos pocos días libres nos saben a gloria, y basándonos en esto, veamos a qué sabe la gloria politecnista:

A empaná ‘e cazón:
Los viajes a la playa nunca faltan, al menos en nuestra mente. Desde antes que termine el semestre o el intensivo ya empezamos a “cuadrar la gente” y a ver las distintas alternativas para que todo salga bueno, bonito y barato. Es por ello que nunca se descarta llegar pidiendo cola, comer pan salado con fiambre y dormir en carpa, siempre y cuando estén presentes las birras bien frías para que el viaje sea memorable. Para los más acaudalados apartar el apartamento con piscina, parrilla y aire acondicionado integral es lo principal, además de contactar al pana lanchero que ofrece un paseo por las islas y cayos de ultramar más privilegiados. Al final la recompensa es echarle en cara a tus contactos del facebook que fuiste a la playita y arrancarte los cueritos frente a todos y todas los primeros días del semestre.
A mondongo’e chivo:
Ir a los pueblitos del interior es una opción bastante común y de poco costo, por lo que ir a conocer “la finca de juancho” es una alternativa a la que más de uno quiere anotarse. En estos paradisíacos rincones se puede montar a caballo, nadar en ríos, pozos y demás balnearios, escapar corriendo de un toro furioso al mejor estilo Pamplona, conocer y compartir con las lugareñas y también poder degustar de los mejores licores locales preparados especialmente para producir una pea inolvidable con resaca incluida. Un paquete perfecto para conectarse con la naturaleza, comer los mejores platos criollos y descubrir el canapial que vive en ti.

A hamburguesa doble carne:
Hay quienes prefieren pasar sus vacaciones en cualquier urbe venezolana, les resulta imposible escapar de la luces nocturnas, el monóxido de carbono y los edificios. Es por ello que muchos ahorran sus churupos y/o lo completan con la plata de las ayudantías/preparadurías para irse a gozar la ciudad. La rutina urbana incluye paseos por los principales centros comerciales, zoológicos, museos, parques, lugares históricos, contemplar la antipatía de los rostros citadinos y acabar el trapo con todas las fuerzas en las discotecas y cafés de turno. Además de todas estas opciones fabulosas que no se pueden disfrutar todas de una vez durante el semestre, pasar las vacaciones en la ciudad ofrece la ventaja de mantenerse al día con todos los cambios que presente la página web de la UNEXPO antes de las inscripciones.
A arepa con jamón y queso:
Muchas personas deciden quedarse en casa durante las vacaciones, ya sea para practicar las clases de piano pendientes, aprender a cocinar Steak Mexicano, pintar y redecorar las habitaciones, estudiar y adelantar las materias del próximo semestre o simplemente aprovechar la comodidad que ofrece el hogar. Para quienes cuentan con la posibilidad de tener la casa sola las alternativas se amplían ya que con un par de llamadas telefónicas, mensajes de texto y zumbidos por el msn se puede armar una rumba vip con los panas que siguen por ahí varados y las chicas que no tuvieron la suerte de irse pa’ la playita.

A sopa de fideos Maggy:
Para los amantes de la aventura la opción de ir a la montaña siempre está presente, ya sea a escalar con todos los implementos o en planes de turista comeflor con ansias de establecer una conexión espiritual con la naturaleza. Pasar las vacaciones en climas distintos a los acostumbrados y en situaciones cercanas a la supervivencia le añade esa atracción necesaria para convertirse en una experiencia placentera. Las anécdotas recolectadas hacen que valga la pena el viaje, ya que “hacer el número 2″ en un páramo mientras se bebe té de frailejón es igual de emocionante como intentar sacarle tres puntos a tu profesor de cálculo en la sustitutiva. Finalmente podrás decir que viviste una experiencia distinta en vacaciones y que estuviste en lugares que pocos han pisado, además de descubrir lo oxidado que está tu cuerpo al no poder subir las escaleras del edificio central al regresar a clases.
Sin importar como hayas pasado las vacaciones, de seguro no pudiste sacarte el poli de la cabeza, porque sino fuiste con los compañeros a algún lado de seguro gastabas algunas horas en internet comunicádote con ellos, ya sea con la excusa de preguntar ¿Qué materias vas a meter? ¿Cuándo son las inscripciones? o simplemente ¿Cuando te regresas para que nos reunamos? Y es que la rutina politecnista es dura, pero igual la extrañas; porque estar sin hacer nada aburre más rápido que estar con todo encima. Y a tí.. ¿a qué te supieron estas vacaciones?



jajaja.. el mio fue mas como arepa con jamon y un poco de mondongo! xD
a mondongo e chivo pro con 1 caja de etiketa negra al lao…
Mondongo’e chivo sin duda.
hola, muchas felicidades a todos los de apioberde. esta muy buena su pagina.
Muy buen articulo, muy bueno…con el detalle de que no estamos en Caracas, para decir que vamos a visitar los pueblos del interior.